La industria de los videojuegos contra una niña de 12 años

Casi todos los juegos tienen personajes hombre, pero muy pocos tienen mujeres. Y cuando los tienen, los cobran.

Una chica corriendo en la jungla con un templo al fondo
Lo mejor que se le pudo ocurrir a Dalle

Maddie es una chica de 12 años como cualquier otra. Le gustan sus clases de ciencias, las donas, y los videojuegos.

Hay un juego en particular que ha sido su favorito por mucho tiempo. Temple Run es un juego de aventuras al estilo de Indiana Jones donde hay que correr a través de obstáculos en escenarios de templos en la jungla.

Es un juego sencillo, pero muy entretenido. Es un modelo de negocio free to play, donde es posible comenzar a jugar sin pagar y gana dinero mostrando publicidad a los jugadores.

Un mono corriendo en un templo en medio de la jungla
Screenshot de Temple Run

Ademas, otra forma de monetizar el juego es personalizando a tu personaje con el que juegas. Si quieres jugar con otro personaje, tienes que pagar, si deseas correr en el templo usando una ropa diferente, tienes que pagar.

El problema es que el personaje principal es un hombre. La aplicación tiene opciones de mujeres para jugar, pero todas requieren de un pago adicional.

¿Por qué los personajes no se parecen a mi?

Un día Maddie notó que una de sus amigas jugaba con un personaje hombre. Cuando le preguntó por qué, ella de dijo que era la única opción. No había más de donde elegir.

Después de eso, Maddie comenzó a poner más atención a los juegos que ella y sus amigas jugaban. Hizo un registro de juegos, sus personajes y cuales de ellos eran de paga y cuales no. Encontró que una gran parte de los juegos tenían protagonistas hombres y en aquellos que si tenían mujeres, en su mayoría era necesario pagar una cuota extra para jugar con ellas.

Se ve una tabla con anotaciones
La libreta de Maddie.

De manera minuciosa recolectó información de los 50 juegos mas populares y realizó una tabla a mano con información sobre los personajes, sus características y los precios que se debían pagar por jugar con ellos.

Una parte de los personajes no tenían un género asignado, podría tratarse de algún animal o criatura. Pero de los que si tenía género asignable, un 98 por ciento ofrecía personajes hombre, y sólo 46 por ciento ofrecía personajes mujeres. Lo peor: 90 por ciento ofrecía algún personaje hombre gratis mientras tan solo 15 por ciento ofrece personajes mujer.

Lo más impactante es que en juegos como Temple Run, un 60 por ciento de los jugadores en su plataforma son mujeres.

Discriminación de Precios

Los economistas conocen esta táctica como discriminación de precios. En resumen, la discriminación de precios es vender un mismo producto a diferentes mercados en precios diferentes.

Un ejemplo de esto son las credenciales de estudiante, que permiten cobrar menos a un sector de la población que es mas sensible a los precios. También pasa cuando las aerolíneas cobran precios mas altos por vuelos a corto plazo.

Para que exista discriminación de precios, las empresas necesitan que se cumplan cuatro condiciones:

  • Que existan al menos dos mercados diferentes. Esta en realidad no es una condición, sino parte de la definición de la discriminación de precios.
  • Que el costo que vender a los mercados distintos sea el mismo. No es lo mismo la discriminación de precios que simplemente vender diferentes productos al mismo mercado. El punto de la discriminación de precios es que se vende básicamente el mismo producto a diferentes clientes en precios distintos.
  • Que los mercados puedan diferenciarse entre sí. Si tu vendes donas en un supermercado, es muy difícil saber que tipo de cliente es quien te está comprando. Si existe una manera de identificarlos, eso facilita la discriminación de precios.
  • Que no exista posibilidad de arbitraje. El arbitraje es cuando alguien compra un bien o servicio en un mercado más barato y lo vende en uno más caro. Los boletos de avión vienen numerados y con nombre, por lo que no es posible que alguien que compró un boleto hace un mes más barato revenda el boleto un día antes del vuelo a un precio más alto. En cambio, los boletos para un concierto no vienen enlazados a un nombre y si pueden ser sujetos a la discriminación de precios.

Cuando la discriminación de precios se convierte en discriminación

Los videojuegos suelen usar un tipo especial de discriminación de juegos en la que venden o regalan una versión básica del juego y luego cobran por los aditamentos que el jugador quiera incluir. Puede tratarse de diferentes jugadores, como en Temple Run, pero también pueden ser diferentes accesorios, ropa, modos de juego, armas o escenarios completos. De esta manera pueden distinguir entre diferentes jugadores que disfrutan del mismo juego, pero están dispuestos a pagar diferente precio por el mismo.

Los creadores de Temple Run no tenían en mente que su estrategia de discriminación de precios se convirtiera en un escándalo. Simplemente siguieron una lógica de negocios natural y un estándar en la industria que asumía que gran parte de los jugadores son hombres.

Después de la salida del artículo de Maddie, la empresa le mandó un correo y corrigieron el rumbo. En la actualidad la aplicación también tiene su opción para un personaje mujer gratuito.

Para muchos, la inclusión podría parecer no más que un capricho. ¿Por qué exigir a los creadores de juegos que me hagan una opción gratuita si bien podrías comprarlo o cambiarte a otro juego? Sin embargo, es un ejercicio sano identificar estos desequilibrios, incluso cuando la propia empresa sabe que no ha hecho lo suficiente para solucionarlo y desea hacerlo. Después de todo, con un gran mercado de jugadoras ansiosas por entrar al mundo de los videojuegos, podría ser que la inclusión se refleje en la apertura de un mercado muy lucrativo.


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