Las aerolíneas tienen un enorme problema: no hay pilotos nuevos. El resultado son retrasos en vuelos nacionales e internacionales, cancelaciones de vuelos y problemas logísticos a nivel mundial.
El problema comenzó con la pandemia. De un día para otro los viajes pararon y las aerolíneas tuvieron que descansar a los pilotos en el mundo. Cuando Oliver Wyman realizó esta predicción el año pasado, se veía como un problema poco plausible, pues nuestro problema en el momento era justo el contrario: muy pocos vuelos en comparación al número de pilotos disponibles.
Si tu eres un piloto joven, esta medida puede ser algo temporal, pero si eres un piloto veterano que tenía planeado su retiro en los próximos 5 años o incluso 10 años, tal vez hayas tomado la decisión de retirarte antes de tiempo o dedicarte ya a algo más.
¿De dónde sacamos nuevos pilotos?
No puedes crear pilotos nuevos para una aerolínea comercial de la nada. De acuerdo a Ben Golus, generalmente hay dos vías para hacerse piloto en una aerolínea comercial: venir de familia adinerada o por medio del ejército.
Los entrenamientos privados para ser piloto son caros, pero esa no es la principal barrera. El problema es que una vez terminado tu curso para ser piloto necesitas hacer “horas de vuelo”. Si vienes de familia adinerada, eso se soluciona muy fácil, pues sólo es cuestión de pedir tiempo como copiloto en el avión que compra o renta la familia o algún amigo.
La alternativa es por la vía militar. Una gran parte de los pilotos de aerolínea vienen de las fuerzas aéreas, pero las fuerzas militares tienen sus propios problemas para encontrar pilotos nuevos. Además, algunas de las tareas que tradicionalmente se hacían usando aviones militares están cambiando a ser realizadas por Drones o por medio de imágenes satelitales.
Y así es que las aerolíneas se quedan sin nuevos pilotos mientras se les van los pilotos retirados. No es un problema que hubieran anticipado: no se imaginaban que los pilotos se retirarían antes de tiempo. Ahora cada vez son más las presiones para que sean estas mismas aerolíneas quienes inviertan en entrenar nuevos pilotos, algo que han querido evitar a toda costa por los costos que representa.